Al hacerse públicos los resolutivos del congreso, la indignación no se hizo esperar. La base trabajadora del IMSS (personal médico, de enfermería, administrativo, de mantenimiento y de todas las áreas) comenzó a organizarse de inmediato a través de redes sociales y asambleas locales.

El descontento tiene un motivo claro: ese miserable 2.9% de aumento directo al tabulador representa un duro golpe a nuestros bolsillos y una evidente pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación real. Para la base, este acuerdo no es otra cosa que una vil traición por parte de los delegados que, se suponía, debían representarnos y defender nuestros derechos.